Capitulo I
¿Cuantas horas tiene un día cuando no te pasas la mitad de ellas mirando
la televisión? ¿Cuándo fue la última vez que uno de nosotros verdaderamente se
esforzó por conseguir algo que querías?
¿Cuánto ha pasado desde que alguno de nosotros realmente necesito algo que
deseaba?
El mundo que conocíamos ha desaparecido. El mundo del comercio y las
necesidades frívolas han sido reemplazados por un mundo de supervivencia y
responsabilidades.
Una enfermedad arraso con el planeta haciendo que los muertos se levanten
y se alimenten de los vivos. En solo unos pocos meses la sociedad se ha
derrumbado. Solo un mínimo de pequeños grupos logran sobrevivir entre los
muertos.
No hay gobiernos, no hay comercios ni negocios, no hay televisión, ni
radio, ni Internet.
En un mundo dominado por los muertos fuimos obligados a empezar a vivir.
Mi historia comienza en un pueblo llamado Veinticinco de Mayo a 500 km
de la Gran Ciudad. Mi familia se conformaba por mi padre, un profesor obligado
a retirarse unos días antes de comenzar la catástrofe a causa de una extraña
enfermedad; mi hermano mayor, un estudiante universitario de la ciudad, y mi
difunta madre la cual dio su vida para darme a luz. Los recuerdos que solo
tenía de ella eran las fotos que tenía mi padre en su habitación.
Los fines de semana solía involucrarme cada vez más en el
"negocio", pero sentía que me carcomía la vida. Podía ser mejor
persona.
Un 23 de abril salí de casa apurado y una lluvia torrencial cayo sobre la ciudad. Las gotas se deslizaban sobre mi rostro dejando una sensación de ardor insoportable mente molesta e inexplicable.
Continuara..
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