martes, 20 de agosto de 2013

Gute nacht, mutter.

 Capitulo I

¿Cuantas horas tiene un día cuando no te pasas la mitad de ellas mirando la televisión? ¿Cuándo fue la última vez que uno de nosotros verdaderamente se esforzó por conseguir algo que  querías? ¿Cuánto ha pasado desde que alguno de nosotros realmente necesito algo que deseaba?
 El mundo que conocíamos ha desaparecido. El mundo del comercio y las necesidades frívolas han sido reemplazados por un mundo de supervivencia y responsabilidades.
 Una enfermedad arraso con el planeta haciendo que los muertos se levanten y se alimenten de los vivos. En solo unos pocos meses la sociedad se ha derrumbado. Solo un mínimo de pequeños grupos logran sobrevivir entre los muertos.
 No hay gobiernos, no hay comercios ni negocios, no hay televisión, ni radio, ni Internet.
En un mundo dominado por los muertos fuimos obligados a empezar a vivir.
 Mi historia comienza en un pueblo llamado Veinticinco de Mayo a 500 km de la Gran Ciudad. Mi familia se conformaba por mi padre, un profesor obligado a retirarse unos días antes de comenzar la catástrofe a causa de una extraña enfermedad; mi hermano mayor, un estudiante universitario de la ciudad, y mi difunta madre la cual dio su vida para darme a luz. Los recuerdos que solo tenía de ella eran las fotos que tenía mi padre en su habitación.
 Los fines de semana solía involucrarme cada vez más en el "negocio", pero sentía que me carcomía la vida. Podía ser mejor persona.
 Un 23 de abril salí de casa apurado y una lluvia torrencial cayo sobre la ciudad. Las gotas se deslizaban sobre mi rostro dejando una sensación de ardor insoportable mente molesta e inexplicable. 

                                                 Continuara..

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